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Las grietas en el pezón

  • Foto del escritor: Irene Rosell
    Irene Rosell
  • 25 oct 2022
  • 3 Min. de lectura

Cuándo empezamos a amamantar, uno de los mayores miedos que surgen son la aparición de grietas, porque están tan extendidas, que todo el mundo las conoce o las ha sufrido. A qué mamá lactante no le han preguntado: ¿Ya te han salido grietas? A mí me salieron y dolían mucho. Además de todos estos comentarios que recibimos a diario, de otras madres, si las sufres, es un motivo de abandono de la lactancia porque duelen mucho, pero es importante saber que a pesar de que es algo habitual, no es normal, la lactancia no debe doler (puedes tener el pezón sensible) pero cuando aparecen heridas hay que revisar qué está pasando y solucionarlo.


Prevenir las grietas es posible, sin embargo, hay muchos mitos que rodean este hecho, haciendo creer a las madres que deben tomar una serie de medidas que no solo no sirven, sino que pueden ser contraproducentes:

  • No es necesario preparar el pecho para la lactancia. Está biológicamente preparado para ello, igual que los ojos lo están para ver y no requieren entrenamiento alguno.

  • No es recomendable ni necesario aplicar cremas ni ungüentos.

  • No es recomendable hacer ejercicios de estiramiento del pezón ni masajes especiales.

  • No es recomendable frotar el pecho con guantes de crin ni ningún otro utensilio.

  • Todas estas medidas de manipulación del pecho y el pezón se (mal)aconsejan por la falsa creencia.


Hay ocasiones en las que las grietas no pueden prevenirse, pero sí que podemos conocer qué es lo que podemos hacer para evitarlas:


  • La información es clave en toda la lactancia, cuanto más informada estés, más fácil va a ser que evites problemas o que puedas identificarlos cuanto antes, esto hará que no caigas en falsos mitos.

  • Acudir a un grupo de apoyo a la lactancia desde el embarazo. La principal causa de aparición de grietas está relacionada con la postura o el agarre al pecho. Muchas madres no han visto a otras madres amamantar a una criatura, así que ver y aprender de otras madres nos facilitará que coloquemos al bebé de una manera correcta y cómoda para nosotras.

  • El comienzo de la lactancia debe iniciarse en la primera hora tras el parto. El bebé está preparado para mamar, la primera toma deber ser eficaz y el agarre correcto, ya que puede condicionar positivamente el resto de la lactancia. Así pues, hay que evitar en la medida de lo posible la separación madre-bebé.

  • Una duda muy común es cómo hacer para colocar al bebé al pecho en la primera toma. Lo ideal es que el bebé sea quien lo haga solo mediante el agarre espontáneo, este agarre es óptimo, lo que hará que no se produzcan grietas derivadas de un mal agarre.

  • Es muy importante saber, que la lactancia no duele y no tienes que aguantar el dolor para endurecer el pezón o hacer callo. Así que al mínimo signo de dolor, suelta al bebé e intenta recolocar.

  • Evitar interferencias como tetinas o chupetes hasta que la lactancia esté establecida, pues provocar confusión tetina-pezón.

Qué hacer cuando aparecen las grietas


Como hemos visto, la principal causa de aparición de grietas se debe a una postura o agarre incorrectos, pero también puede deberse a problemas anatómicos en el bebé como frenillo corto o retrognatia, infecciones o un exceso de higiene o aplicación de cremas.


La solución definitiva para curar las grietas del pezón es encontrar la causa de su aparición, así que si no conoces o no sabes cómo solucionar el problema causante, acude cuanto antes a una asesora de lactancia.


Como recomendaciones generales, mientras identificamos y solucionamos la causa de la grieta, debemos mantener el pecho al aire el máximo tiempo posible, mantener la higiene y secando el pecho con un papel o toalla de algodón a toquecitos, evitar los discos de lactancia, y también se puede aplicar una gotita de AOVE (aceite de oliva virgen extra) por sus propiedades antiinflamatorias.

Que NO debemos hacer si tenemos grietas en el pezón

  • Probablemente, te han recomendado cremas a base de lanolina (el famoso Purelán) para prevenir y curar las grietas, pero no sirve ni para lo uno ni para lo otro. De hecho, es contraproducente porque macera la herida e incluso dificulta el agarre al bebé.

  • Las pezoneras de cera de abeja o la misma miel tampoco son recomendables, ya que el lactante no puede tener contacto debido a las esporas de botulismo que permanecen aunque nos lavemos, al igual que tampoco son recomendables las pezoneras de plata.


Si tienes grietas, lo más recomendable es que acudas a tu grupo de apoyo y/o asesora de lactancia para que pautéis la solución más adecuada a tu caso personal.

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